En el Perú, el diálogo sobre la atención médica suele centrarse en infraestructura y presupuesto. Sin embargo, uno de los principales cuellos de botella está en la gestión operativa del sistema. Solo en EsSalud, más de 917,000 citas médicas se perdieron entre enero y julio de 2025 por inasistencias no reasignadas, lo que equivale a cerca de 3,800 atenciones desperdiciadas cada día.
Este problema impacta directamente en la capacidad de atención. Mientras el tiempo promedio para conseguir una cita puede superar los 100 días, parte de la capacidad instalada no se utiliza de manera eficiente. A ello se suma que 7 de cada 10 peruanos que necesitaron atención médica no la recibieron, principalmente por demoras en el sistema.
La situación también tiene un efecto económico relevante. En el sector privado, el ausentismo en consultas representa pérdidas superiores a los S/ 200 millones anuales, afectando la sostenibilidad de las instituciones y limitando la ampliación de cobertura sin necesidad de nueva infraestructura.
Parte del problema radica en la gestión de los servicios. En hospitales y clínicas de mediana y alta complejidad, la programación quirúrgica aún depende, en muchos casos, de llamadas, correos electrónicos y hojas de cálculo, lo que dificulta la coordinación entre áreas y aumenta el riesgo de cancelaciones, reprogramaciones y tiempos muertos en quirófanos, uno de los recursos más costosos del sistema. En la práctica, mientras pacientes esperan meses por una cirugía, parte de la capacidad instalada permanece subutilizada, según explica Mauricio Paba, Chief Expansion Officer de COCO Tecnologías.
Frente a este escenario, la digitalización y el uso de herramientas basadas en inteligencia artificial comienzan a posicionarse como una solución para mejorar la eficiencia operativa. Sistemas de recordatorios automatizados, gestión dinámica de citas y coordinación digital de recursos permiten reducir inasistencias y optimizar la capacidad existente.
No obstante, este avance debe ir acompañado de estándares de seguridad. En el Perú, la Ley N.º 29733 exige la protección de datos personales en salud, lo que impulsa la adopción de plataformas con certificaciones internacionales como ISO 27001.
Especialistas señalan que el mercado peruano empieza a incorporar soluciones tecnológicas orientadas a mejorar la eficiencia operativa del sector salud mediante inteligencia artificial y automatización. “Más allá de la tecnología, el debate de fondo apunta a cómo cerrar la brecha entre la demanda creciente y los recursos disponibles. Con una población que exige mayor acceso y un sistema que no siempre responde con rapidez, la eficiencia operativa se perfila como uno de los ejes centrales de la reforma del sector”, comentó Paba.
En ese contexto, la digitalización de procesos, la automatización del contacto con pacientes y la gestión inteligente de citas comienzan a perfilarse como parte de la solución estructural. Ampliar infraestructura puede tomar años; optimizar la capacidad ya instalada —reducir inasistencias, ordenar agendas y mejorar la coordinación de recursos— puede marcar una diferencia inmediata en el acceso y la eficiencia del sistema de salud peruano.
