El Hospital Nacional Dos de Mayo, se ha convertido en uno de los pioneros de la cirugía robótica en el país con más de 200 intervenciones de alta precisión realizadas hasta el momento y una ambiciosa meta de 500 operaciones al año, gracias a la incorporación del sistema quirúrgico Da Vinci Xi, un equipo de última generación que llega donde no alcanza la mano humana, es más preciso y reduce recuperación.
Esta avanzada tecnología permite ejecutar procedimientos complejos con una mínima invasión al cuerpo del paciente y una recuperación más rápida. El cirujano principal opera desde una consola equipada con mandos y pedales, manteniendo en todo momento la visión directa del campo quirúrgico, una experiencia que simula la interacción con un videojuego.
LA ERA ROBÓTICA
Junto al Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas (INEN), el hospital Dos de Mayo ha iniciado la era de la cirugía robótica del Perú, lo que motivó la intensa capacitación de su personal médico en el Hospital Albert Einstein de Sao Paulo, Brasil, primero con teoría, luego simulación y por último, prácticas en el mismo lugar. En el caso del Dos de Mayo se capacitó a 43 profesionales.
Andina presenció una operación de cáncer de colon (en estadio intermedio-avanzado) en la sala especialmente diseñada para su funcionamiento, donde desde diciembre del 2024 el hospital Dos de Mayo ha realizado 215 intervenciones, principalmente de cáncer de colon, recto, estómago, hígado, vías biliares y próstata.
Dicha operación convocó a un cirujano principal entrenado en robótica, quien se sienta en la consola a unos metros del paciente; un cirujano asistente entrenado en robótica (bedside), quien se sienta al lado del paciente; un anestesiólogo entrenado en cirugía robótica; una enfermera instrumentista entrenada en robótica que apoya al “bedside”; una segunda enfermera circulante que apoya a la instrumentista, entrenada igualmente; y, finalmente, una técnica de enfermería.
El director general del Dos de Mayo, Víctor Gonzales Pérez, destaca los enormes beneficios de la cirugía robótica, tanto para los médicos como para el paciente. “Normalmente, la hospitalización después de una operación laparoscópica de un cáncer de próstata dura de tres a cinco días; ahora con el robot baja a apenas 24 a 48 horas, con mínima pérdida de sangre y menores complicaciones postoperatorias”.
El equipo utilizado es el robot quirúrgico modelo Da Vinci Xi, con software actualizado y mantenimiento garantizado por cinco años. Este dispositivo permite movimientos de muñeca de hasta 540 grados –imposibles para la mano humana– y ofrece visión en 3D de la zona a operar, logrando intervenciones más precisas y seguras.
Antes de operar al paciente con cáncer de colon de 67 años, el cirujano colorrectal Ramón Silva Romero brindó detalles de cómo se aplica esta avanzada tecnología. “Primero garantizamos la posición cómoda del paciente, lo sujetamos cuidadosamente, diseñamos cada incisión y acoplamos el robot mediante puertos metálicos. Yo, como cirujano principal, opero a distancia desde una consola con palancas y pedales, sin perder visión directa del paciente”.

«En octubre de 2024, el Hospital Dos de Mayo pagó S/ 35.2 millones y el INEN, S/ 34.9 millones, en robots quirúrgicos Da Vinci Xi que fueron adquiridos en el Perú por una empresa: Álvarez Larrea Equipos Médicos (ALEM), cuya matriz está en el Ecuador»
Silva explica que, con cada intervención, el equipo perfecciona la técnica y optimiza los tiempos quirúrgicos, logrando recuperaciones muy satisfactorias, especialmente en pacientes con cáncer colorrectal, a quienes se prolonga su expectativa y calidad de vida.
“El robot no se cansa, no tiembla, elimina movimientos involuntarios y permite trabajar en espacios donde las manos no llegan, como la pelvis. Esto reduce lesiones, infecciones y acelera la recuperación”, destaca.
Ramón Silva anima a la población peruana a confiar en la preparación del equipo y en la tecnología disponible, destacando que los cirujanos están capacitados y comprometidos para ofrecer un tratamiento seguro y con calidez humana.
La anestesia es un pilar esencial en este tipo de cirugías. En ese sentido, la anestesióloga Leonor Neira resalta que la cirugía robótica implica posiciones quirúrgicas complejas que exigen un control riguroso de la presión arterial y la frecuencia cardiaca del paciente.
Sostiene que la anestesia moderna, combinada con la cirugía robótica, permite un despertar más rápido y una recuperación con menor dolor postoperatorio y menor sangrado. “Antes de la cirugía realizamos una evaluación detallada y luego damos seguimiento para asegurar la mejor recuperación. Además, la coordinación entre el anestesiólogo y el cirujano es vital para afrontar situaciones críticas y optimizar el resultado para el paciente.”
Naida Ancco, enfermera especializada y certificada en cirugía robótica, señala que esta tecnología demanda una preparación muy específica del paciente y un monitoreo constante de su seguridad.
“La diferencia más importante con la cirugía convencional son los beneficios para el paciente. En la cirugía robótica, la preparación y la posición son fundamentales porque, una vez que el robot se acopla, el paciente ya no puede moverse. Por eso, protegemos la piel y vigilamos las zonas de presión junto al equipo de anestesiología y cirugía”.

