Un especialista de Cleveland Clinic explica cómo el procedimiento TAVI permite reemplazar válvulas del corazón a través de una punción en la ingle, evitando cirugías abiertas y acortando drásticamente la recuperación.
Con más de 300 procedimientos valvulares realizados en solo dos años y una de las tasas de mortalidad más bajas del sistema, el Dr. Mauricio Cohen, director de Intervenciones Cardíacas Estructurales de Cleveland Clinic visitó Lima para compartir su experiencia en el Congreso de la Sociedad Peruana de Cardiología. Su mensaje fue claro: la cardiología está viviendo una revolución silenciosa, menos invasiva y más precisa.
“Desde hace un poco más de dos años me desempeño como jefe de intervenciones estructurales. Eso quiere decir que hago procedimientos sobre válvulas o estructuras del corazón y también intervenciones con arterias coronarias”, explica Cohen en conversación con Diario Médico. “La clínica donde trabajo es de avanzada. Siempre traemos los principales avances de la cardiología para el sur de Florida.”
Invitado como facultativo al congreso, compartió casos inusuales y técnicas innovadoras. “Muchos de los casos que tratamos llegan porque otros centros no pueden resolverlos. Hemos presentado experiencias en arterias tortuosas, en la extracción de dispositivos defectuosos, y en cómo manejar enfermedad coronaria en pacientes con enfermedad valvular», agrega
Uno de los avances que más interés generó fue el tratamiento de la estenosis aórtica con un procedimiento mínimamente invasivo: el TAVI (implante de válvula aórtica por catéter). “En vez de abrir el pecho, ahora avanzamos una válvula por un catéter a través de una pequeña punción en la ingle.”
Lo que comenzó como una opción para pacientes mayores o de alto riesgo quirúrgico, hoy se está ampliando a personas más jóvenes. “Este tratamiento fue diseñado para quienes no podían tolerar cirugía, pero se ha extendido a pacientes de bajo riesgo. Eso cambia todo”, afirma.
Cohen también se refiere a personas menores de 65 años, a quienes define como “pacientes jóvenes” dentro del contexto cardiológico. “Este problema siempre existió en pacientes jóvenes, pero antes solo se trataba con cirugía. Ahora, si tienes la opción de hacerte una incisión en el pecho o una punción en la ingle, y te vas a casa al día siguiente, con resultados equivalentes a la cirugía, ¿por qué no lo vas a hacer? Yo, como paciente, prefiero el procedimiento menos invasivo”, indica.
El impacto en la calidad de vida es significativo, sobre todo en mayores de 75 años con enfermedades que los inhabilitan para una cirugía mayor. “Muchos de ellos se van a casa al día siguiente. Incluso hemos hecho estudios para dar el alta el mismo día y hemos comprobado que es seguro.”
Sin embargo, aclara que el TAVI no reemplaza a la cirugía tradicional. “Es una opción, pero no para todos. En pacientes jóvenes aún no sabemos cuánto tiempo durará la válvula. Tiene una vida útil de 10 a 15 años, así que hay que planificar a futuro. La ciencia está avanzando para entender cómo tratar válvulas que empiezan a fallar.”
Según el especialista, ese momento se está acercando. “Este tratamiento fue aprobado por la FDA en 2011 y recién en 2019 se autorizó su uso en pacientes de bajo riesgo. Estamos entrando en una etapa crítica donde vamos a empezar a ver válvulas que comienzan a fallar.”
La prevención, insiste, sigue siendo fundamental. “En enfermedad coronaria, hay factores de riesgo modificables: hipertensión, colesterol alto, diabetes y tabaco. La gente tiene que conocer estos factores, tomarse la presión al menos una vez al año, comer menos sal, menos grasa, menos dulces y dejar de fumar.”
Sobre las pruebas diagnósticas, destaca el valor del score de calcio en pacientes de riesgo intermedio. “Un score cero indica arterias limpias. Si hay calcio, hay enfermedad coronaria, aunque no necesariamente obstrucción. Un resultado alto, por encima de 400, obliga a tratar agresivamente el colesterol, la diabetes y reforzar dieta y ejercicio.”
Al final de la entrevista, el médico deja una reflexión que sintetiza el espíritu de esta nueva cardiología: “Hace 20 años, un paciente que no era quirúrgico tenía una sentencia. Hoy puede tener una nueva válvula y volver a tener calidad de vida. La ciencia avanza, y por suerte, en muchos frentes vamos ganando la batalla.”
Y se despide con un guiño al país que lo recibió: “Siempre estoy contento de venir. Lima es una ciudad magnífica y la cocina peruana, la mejor del mundo. Yo soy argentino, así que entre latinoamericanos siempre hay comunidad.”
