DR. LUIS IZQUIERDO: “EL MEJOR CIRUJANO DE CATARATAS DEL MUNDO”

Hace pocos días en el Cataract Surgery Olympics del Congreso Mundial de Oftalmología en México un peruano se consagró entre destacados especialistas de América Latina, América del Norte, Europa, Medio Oriente y Asia-Pacífico, como el mejor cirujano de cataratas del mundo. El nombre y apellido del doctor Luis Izquierdo Villavicencio tiene historia y un legado familiar científico y emprendedor. Conozca más de cerca al referente mundial en oftalmología.

¿Cómo es que se gestó la obtención de un premio que lo convierte como el mejor cirujano de cataratas del mundo?

Hace un año atrás por unas anotaciones, trabajos, se eligieron a los cuatro mejores representante de cada continente y EE.UU. y Canadá. Teniendo todo eso se llegó a hacer este simposio que se desarrolló en el Congreso Mundial de Oftalmología en México y que se hace cada dos años en el que se eligió un tema, que fue Cirugía de Catarata y sus complicaciones, que es una de las más frecuentes en el ser humano. Se presentaron los casos,  que a propósito tenían que ser desafiantes y lleven enseñanza, con grados de complejidad. Uno de los representantes de cada continente hacía la presentación que luego se premiarían de dos maneras. Una, por continente, o sea que continente hizo un mejor trabajo y la otra del mejor caso docente y respuesta quirúrgica, es decir como cirujano. Nosotros ganamos el premio como mejor continente y yo como mejor cirujano.

¿Cómo se sintió al ser llamado para la obtención de esa medalla de oro con esa mención tan importante?

Con bastante alegría como no podía ser menos. Es muy estimulante no solo para mí sino para mi institución Oftalmosalud y también por el hecho que tenemos muchos médicos nacionales y extranjeros y eso nos estimula para enseñar mejor.

En el año 2010 hubo un acercamiento con el reconocimiento internacional obteniendo un premio de la academia norteamericana que es una de las más prestigiosas del mundo…

Sí, eso fue un premio por cantidad y número de presentaciones en enseñanza y fui una de las personas más jóvenes en obtenerlo. Pero el último en México competimos con los mejores del mundo y eso fue lo más desafiante. Haber logrado el primer lograr con la puntación máxima que existe sí me llenó de mucha alegría.

"Es muy estimulante no solo para mí sino para mi institución Oftalmosalud y también por el hecho que tenemos muchos médicos nacionales y extranjeros y eso nos estimula para enseñar mejor."
“Es muy estimulante no solo para mí sino para mi institución Oftalmosalud y también por el hecho que tenemos muchos médicos nacionales y extranjeros y eso nos estimula para enseñar mejor.”

¿Cuál fue el valor importante del trabajo presentado?

Fue el mostrar que se puede resolver complicaciones con los lentes intraoculares que son los que se utilizan en cirugías de catarata, pero de una manera efectiva y dando una calidad de visión al paciente a tal punto que pareciera que no hubiese ocurrido nunca una complicación. Llevando la calidad al paciente al máximo posible, esa fue la idea del trabajo.

¿Cuándo se ve teniendo su reconocimiento como este y se ve en retrospectiva qué reflexión tiene a cerca del camino recorrido hasta aquí?

Ahora que me lo preguntas, creo que el que todo esfuerzo vale la pena. Le atribuyo a que nada de estas cosas se puede lograr sin trabajo. Sea uno de la especialidad que sea o del trabajo que sea uno tiene que darle a fondo y trabajar duro pero debe tener pasión por lo que hacer, eso lo mueve a uno.

¿Usted ha seguido el legado de su padre pero en qué parte del camino es que hace este sueño suyo, lo adopta como propio?

Desde muy niño quise hacer medicina y luego oftalmología y me sentí inculcado por mi padre pero nunca por presión. Siempre lo veía contento en el trabajo y eso nos llevó a tener una cultura sobre el trabajo, no como un deber, sino como parte de la vida que debe realizarse contento y alegre porque nos gusta. Al ver a mi padre trabajar de esa manera y alegre opté por estudiar medicina y luego seguir oftalmología. En él puedo ver no solo un gran padre sino un gran maestro. Creo que eso ayudó en mí a poder dirigirme y tratar de ser mejor.

¿Casi siempre el alumno siempre supera al maestro, considera que eso ya ocurrió?

No. Creo que en uno u otro aspecto de la carrera y de la vida él me sigue superando y quizá es una de las cosas buenas de la vida.

¿Qué le dijo su padre cuando recibió este reconocimiento?

Más que lo que me dijo, fue su cara de alegría y orgullo. Muchas veces no hace falta decir palabras sino sentirlas y eso yo sentí con mi padre, el cariño y orgullo de haber logrado esos objetivos.

¿Tener un referente como su padre en Oftalmología fue también una presión en el camino de su formación para hacer las cosas bien?

No, quizá yo lo que conseguí fue un compañero. Nunca hubo presión o alguna sensación de competitividad, nunca. En este momento admiración mutua.

¿Qué anécdota recuerda de todo este largo camino?

Recuerdo que mi papá nos llevaba a un paseo familiar y tenía la excusa de que debía acompañarle al consultorio en el camino para echarle las gotas al paciente. Yo era niño y salía con él, yo era el que le echaba las gotas al paciente. Me inculcó sin querer queriendo el amor a esto. En mi cabeza quedó que parte del paseo familiar era ver un paciente antes que acabar en una cancha de fútbol.

¿De no haber sido oftalmólogo en qué otra profesión se vería?

Quizá algo de música. Me gusta la música rock y heavy metal. Hace tiempo quería aprender a tocar la batería y ya lo comencé a hacer. Es un hobby, un pasatiempo que muchas veces uno no se imagina.

¿Cuáles son sus bandas referentes en el rock y el heavy?

Muchas, pero por ejemplo Led zeppelín, Queen y más recientes Iron Maiden, Black Sabbath.

¿Muchos dicen que la música es una forma de ejercitar la mente, le funciona?

Sí, lo he visto así siempre. Hay trabajos de esto. Por ejemplo estudiaron el cerebro de Einstein y no descubrieron nada en especial. Pero descubrieron una parte del cerebro que está asociada con la música y partir de allí, hicieron un estudio de aquellas personas que aprenden a tocar violín tenían un crecimiento en una de las partes asociadas con la música. La música estimula cerebralmente.

¿Sus hijos tocan música?

Sí, mis hijos tocan música. Tengo cuatro hijos. Dos de ellos tocan violín y dos tocan guitarra. Vivimos rodeados de música.

¿Es difícil inculcarles la medicina a sus hijos como su padre se la inculcó a usted?

Estoy tratando de hacer lo que hizo mi papá. Como quien no quiere ya los metí a sala de operaciones, los vestí y les hice echar las gotitas. Los he visto con alegría. Una de mis hijas a los cinco años ya la he visto abrir un libro de oftalmología y saber que era un lente intraocular, ellos viven el espíritu médico diariamente.

¿Un sueño sería que su hijo continúe el legado?

Todo médico que le gusta la profesión y le va bien va querer que su hijo sea medico también a pesar que es duro medicina, una carrea larga, y que el estudio nunca acaba. Me encantaría que mis hijos puedan llevar la carrera también.

¿Cuántas cirugías usted realiza a la semana?

Yo opero tres veces por semana y un número promedio de 90 o 100 cirugías por semana. Es altísimo el volumen. Como institución es mucho más. El volumen quirúrgico que tenemos es bastante alto. Muchos tratamientos como el de glaucoma por ejemplo no se soluciona con cirugía sino con gotas esa es la especialidad de mi hermano Juan Carlos y la lleva bastante bien.

¿Qué es lo más duro que ha pasado en su formación como médico?

Separarme de la familia por estudios, pasé cinco años fuera. Es duro pero necesario. Si mis hijos optan por esta carrera yo voy a querer que necesariamente salgan afuera, adquieran los conocimientos y vengan y los apliquen. Eso quisiera.

¿Cómo fue la relación con su mamá?

Fue una trabajadora tenaz en la empresa. Lamentablemente falleció hace tres años. Fue la columna vertebral nuestra no solo como madre sino en la clínica y bajo su imagen hemos continuado y ella estaría orgullosa de lo que logramos.

¿Esta empresa familiar ha logrado unir más a su familia?

Hay algo que nunca va cambiar y es el amor hacía ellos. Uno puede pelearse pero al día siguiente se amistan y la vida gira alrededor de la familia y tiene que ser así. Con mi esposa María Alejandra Henriquez quien también es oftalmóloga, estamos logrando tener una familia bastante estable y espero que mis hijos en algún momento puedan percibir lo mismo y decir lo mimo.

¿Considera que no ha tenido reconocimiento a nivel local como si lo ha tenido a nivel mundial?

Tengo la suerte de llevarme muy bien con mis colegas en Perú, he sido vicepresidente de la Sociedad Peruana de Oftalmología y actualmente soy Presidente de la Sociedad Latinoamericana y para suerte mía me llevo bien con mis colegas. Siento de ellos cariño y yo les brindo lo mismo. A nivel social estamos metidos en cosas tan vánales y superficiales que se debería tener más divulgación de cosas hechas por peruanos. Que vean otros casos y la calidad de personas y profesionales que tenemos en el Perú que es muy bueno y se debería divulgar más.

¿Después de los logros y ser parte del crecimiento de una compañía tan importante cuáles son esas otras motivaciones que lo empujan?

La competencia a nivel de docencia en Latinoamérica. Espero en que pocos años este sea el Centro de mayor avance oftalmológico a nivel de docencia a nivel Latinoamérica. Estamos luchando entre los tres primeros ahora pero mi meta es llegar a ser primero en tres años.  En lo personal cada vez que comienza el año lo que hago es caminar con mi esposa y le cuento que es lo que quiero hacer en ese año, siempre lo hago de esa manera. Para este año ya estoy consiguiendo lo que había pensado en el principio y ya tengo unas cosas para el próximo, principalmente ahondar más en investigación y un laboratorio a gran escala de todo lo que es a nivel celular para trasplante. Hacemos mucho trasplante de cornea pero estamos queriendo hacer otro tipo de trasplante a nivel celular para que estos sean más efectivos todavía.