OPINIÓN ALBERTO BARRENECHEA: ¿QUÉ HARÍA YO SI FUERA MINISTRO DE SALUD? (PARTE 1)

Luego de más de quince años dedicados a laborar en consultoría e investigación en el sector salud, he tenido la oportunidad de conocer, en vivo y en directo, la realidad por la que atraviesan los servicios de salud de nuestro país, tanto en Lima como en las regiones. Por tanto, me permito realizar un planteamiento concreto y directo respecto de las políticas y/o acciones estratégicas por realizar en el corto, mediano y largo plazo, en beneficio de la población y de los profesionales de la salud.

POR: Alberto Barrenechea   Gerente General de Consultora DECISIÓN  abarrenechea@decisionperu.com

POR: ALBERTO BARRENECHEA PASTOR,Gerente General de Consultora DECISIÓN / [email protected]

 

 

 

Antes de comenzar, se debe recordar que la economía de nuestro país ha crecido en los últimos quince años, también han crecido –aunque no de manera proporcional– los presupuesto públicos y privados destinados al sector salud. Sin embargo, no ha sucedido lo mismo con los resultados, reflejados en la reducción de “contraer una enfermedad” o en los indicadores de morbilidad y/o mortalidad de la población. Más bien, en este período existe una percepción generalizada en la población peruana (usuarios-demandantes) y en los profesionales de la salud (ofertantes) que el Sistema de Salud peruano “no está mejor que antes” (siguen las colas, faltan medicinas, no hay citas, la atención no es rápida, faltan recursos, no se invierte en el desarrollo profesional, no se puede hacer carrera, entre otros) y, lo que es peor, “no existe una sensación de que se aproxima una solución y pretende posicionarse la falta de esperanza”.

No se escriba más, comencemos con esta especie de “receta”, “aporte”, “reflexión”, “humilde opinión”, con mucho respeto; “en algunas ocasiones se exagerará con fines netamente académicos” y “cualquier parecido con la realidad es coincidente”.

Primero: “Daría gracias a Dios porque el Sistema de Salud tiene solución”

Agradecería a Dios porque nos da la posibilidad de administrar el Sistema de Salud, al permitir que la mayor cantidad de enfermedades sean de baja complejidad y de bajo costo unitario. Además, sabemos que la intervención en un estadio inicial de la enfermedad puede evitar el incremento del número de enfermedades de mediana y/o alta complejidad, y de altos costos unitarios. Incluso, tenemos la capacidad de promocionar estilos de vida saludables que, incluso, prolongarían el tiempo de ausencia de enfermedad.

“(…) Si queremos crecer económicamente a un mayor ritmo y de manera sostenible, la mejor inversión (fórmula) para todo Gobierno es invertir, sí o sí, en la salud de la población peruana (…)”.

Segundo: “Cerraría el caño del Sistema de Salud”

Pediría disculpas a la población peruana por la forma en que se realiza la atención, pues NO es la correcta. En los mejores sistemas de salud del mundo NO se produce el fenómeno en el que el usuario decide con qué médico especialista o médico hiperespecialista debe atenderse, sino que primero tiene el derecho de atenderse con un médico de familia y segundo, el Estado tiene el deber de poner uno a su disposición, hasta en el más recóndito lugar del territorio nacional.

Un usuario (demandante), por definición, ignora su real estado de salud, así como quién es el médico más adecuado para que lo atienda; más bien, “entrega sus derechos de decisión y/o consumo a los profesionales de la salud”. Entonces, los usuarios NO pueden acceder de manera directa a la atención de un médico especialista y/o hiperespecialista porque, de esta manera, “siempre faltarán profesionales de la salud” y, lo más grave, cuando en realidad aparezca un usuario que necesite una atención especializada y/o hiperespecializada, no habrá un médico disponible. Como consecuencia, el usuario postergará su tratamiento y correrá el riesgo de morir.

“(…) No se pueden satisfacer los deseos de los usuarios (porque las brechas serían infinitas), sino que se deben satisfacer las necesidades (finitas). Esto último, solo lo saben los profesionales de la salud (…)”.

Tercero: “Presupuestaría 40.000 plazas de médicos de familia”

Pediría disculpas a los profesionales de la salud, quienes por décadas han esperado que se pusiera en práctica las recomendaciones de los organismos internacionales y/o las enseñanzas de los libros de texto sobre “Gestión de servicios de salud”. Las plazas presupuestadas NO deben tener la opción de ser reconvertidas en plazas de médicos especialistas y/o hiper-especialistas. Se debe entender que mediante la oferta de contratación de plazas en el mercado de trabajo, se logrará una reacción inmediata en el mercado de educación y/o formación (universidades) de profesionales de la salud. Es decir, dichas plazas se irán cubriendo en un horizonte estimado de cinco años.

“(…) Si nuestro Sistema de Salud peruano NO tiene contención y/o gestión de demanda por medio de la oferta de médicos de familia, estará condenado a estar siempre en desequilibrio y no habrá recursos suficientes que lo financie (…)”.

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Cuarto: “Un policlínico en cada urbanización y un hospital en cada distrito como mínimo”

Nuevamente, pediría disculpas a la población y sobre todo a los millones de hogares peruanos que viven el drama de tener que desplazarse a otras urbanizaciones y/o distritos, si se encuentran viviendo en Lima o en las principales ciudades. Aun más, pediría disculpas a los miles de hogares que se desplazan de una región a otra en busca de una atención digna, rápida y capacitada para solucionar el problema de salud de los integrantes de su familia.

No esperaría construir “con cemento y ladrillo” porque eso puede durar, en el mejor de los casos, cuatro años por inversión pública y/o dos años por iniciativa privada-APP. Más bien, buscaría, en el corto plazo, que los gobernadores y/o alcaldes destinen sus plazas de armas y/o locales comunales (bienes públicos) para instalar establecimientos prefabricados (contenedores, camionetas-móviles, etcétera, con altos estándares de calidad, como sucede en Europa y Asia) que permitan un acceso masivo a la población peruana.

“(…) Es muy urgente (por no decir: es una emergencia) completar la Red de Establecimientos, pues en la actualidad existe una mayor oferta en el tercer nivel de atención (institutos, hospitales docentes y regionales) y no existe una proporción adecuada con relación al segundo nivel (hospitales de apoyo) y menos con el primer nivel de atención (policlínicos y centros médicos), y no debe continuar al revés (…)”.

Quinto: “Cambiaría las estadísticas por casos resueltos y/o casos controlados”

Emitiría una norma o directiva, a nivel nacional, para que todos los jefes de Servicio del sector público y/o privado estén en la obligación de reportar, diariamente, el número de casos resueltos (ausencia de enfermedad); y en el caso de pacientes crónicos y/o degenerativos, se trataría de reportar el número de casos estabilizados y/o controlados (producción final). No es suficiente para la toma de decisiones en salud medir el número de atenciones (consultas, emergencias y/o cirugías, exámenes y/o partos, entre otros indicadores), porque refleja solo la producción no terminada o producción inconclusa.

“(…) La gran Reforma de la Salud se logrará con la colaboración ACTIVA y/o PROACTIVA de los jefes de Servicio de cada profesión de salud (…)”.

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Sexto: “Se debe invertir no menos del 20% del presupuesto en capacitar diariamente a los profesionales de la salud”

Recordaría de manera permanente que si se invierte en capacitar, todos los días, a los profesionales de la salud se logrará mayores resultados en salud (casos resueltos y/o casos controlados) y se AHORRARÁN MILLONES de MILLONES de soles. Por lo tanto, existirán recursos suficientes para remunerar dignamente e incluso se debería ¿podría? pagar más a quienes demuestran una mayor efectividad clínica en sus intervenciones de salud, pues ellos lograrán un mayor Bien-Estar en la población.

“(…) Los jefes de Servicio deben dedicar diariamente el 50% de su tiempo en reunirse con todo el equipo de salud y evaluar cada caso clínico (usuarios-dolientes). El otro 50% debe destinarlo a programar sus recursos y revisar si cuenta con los recursos necesarios para el día siguiente (…)”.

Séptimo: “No más de siete días y, luego, no más de treinta días para obtener una cita”

Trataría de no faltarle el respeto a un doliente (usuario), quien al percibir un síntoma de malestar y/o dolencia no puede obtener una cita en los próximos siete días y, luego de ser diagnosticado en el sistema de salud, tiene que salir en algunas ocasiones, literalmente, “corriendo” a conseguir la siguiente cita porque si no, corre el riesgo de que suspenda el tratamiento o no consiga las medicinas. Se debe poner como meta de Respeto: No más de treinta días de espera.

(…) No se entiende la denominación de “Continuador” al doliente que ya posee un diagnóstico, porque en la práctica el usuario sale del consultorio y tiene que competir para conseguir una nueva cita (…)”.

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Octavo: “Daría uso a la infraestructura existente ¿mediante la ampliación del turno tarde y noche?”

No solo me preocuparía por planificar en el largo plazo la construcción de nuevos establecimientos de salud; sino que se debe optimizar “ el uso de los recursos existentes” o sino que se debe desterrar la política de “no utilizar los recursos existentes” ELEGIR UNA DE LAS DOS OPCIONES. Debemos romper “paradigmas”: si un hospital de Nivel III atiende en el turno tarde o turno noche en la parte ambulatoria como un hospital I o como un policlínico, no debe temer “que pierda su nivel y/o categoría de establecimiento”. Estoy seguro de que todos coincidirán que nos encontramos en emergencia.

“(…) En el turno mañana, por lo general, accede la población jubilada (adultos mayores) y/o población que no labora; en el turno tarde, los escolares y/o amas de casa y en el turno noche, la mayor demanda proviene de  los trabajadores de la PEA y “ellos están condenados a ser atendidos por emergencia (…)”. El pago de impuestos de la PEA financia, principalmente, a todo el Sistema de Salud y ¿así  los tratamos?

Noveno: “Sería justo que los establecimientos de salud administren sus presupuestos”

Completaría el proceso de descentralización de recursos de salud, la conversión de los establecimientos de salud en personas jurídicas, de forma tal que fortalezcan las capacidades, actitudes y habilidades para administrar sus planes, presupuestos y costos.

“(…) Por tener tantos intermediarios en la asignación de recursos, no llega el 100% del dinero a los establecimientos de salud y en el mejor de los casos, llega muy tarde (…)”.

Décimo: “Coadministraría con los profesionales de la salud”

La gestión no solo le corresponde a los funcionarios del Ministerio de Salud, se debe involucrar a todos los agentes que, de una u otra manera, forman parte del sector. Ningún proceso de reforma exitoso en el mundo ha prosperado sin la incorporación de los profesionales de salud en el proceso de cambios, mejoras y toma de decisiones.

“(…) Es responsabilidad de los colegios profesionales, sindicatos, universidades, organismos de cooperación y/o asistencia técnica asumir el compromiso de sumar esfuerzos y llegar a un acuerdo nacional (…)”.

=> Vienen muchos temas más: “Las universidades deben pagar por el residentado médico”, “Debemos asignar un Jefe de Equipo de Salud”, “No mentiría diciendo que se puede cubrir todas las enfermedades”, “Se firmaría convenio con los mejores establecimientos del mundo”, “Los clínicos deben ser los gerentes”, “La programación es un rol de los clínicos”, “Ya es hora que se midan los costos en Salud”, “Contra la fragmentación del equipo de salud”, entre los principales.

Artículo de Opinión: Alberto Barrenechea
Gerente General de Consultora DECISIÓN
[email protected]

*Alberto Barrenechea: Economista de la Universidad del Pacífico. experiencia docente en UP, UPCH, USIL, UC Sur, ENAP. Consultor de proyectos financiados por OIT, OPS, Banco Mundial, BID, ONUSIDA, PARSALUD, MINSA, INS, EsSalud, SIS, FISSAL, MEF, Midis, Mintra y Produce.