Dr. Gilmar Grisson Barrón | “Cada vez que puedo, salgo de viaje”

Se enamoró de esta profesión siendo apenas un niño. Todo sucedió cuando le pidió a su médico que incluyera en su prescripción médica, Coca-Cola y gelatina. Desde entonces, quería ser médico para poder darles a todos los niños del hospital, Coca-Cola y gelatina. Por obvias razones, él no las prescribe a sus pacientes, pero ama su profesión. De éstas y otras pasiones, el Dr. Grisson lo cuenta a Diario Médico.

-¿Practica algún deporte o tiene algún hobby en especial?-

Sí, cada vez que puedo o tengo tiempo libre, me voy a donde sea, pero me voy de viaje. Ahora, por mi profesión, no puedo inclinarme por los deporte. Por ejemplo, este año jugando fulbito me fracture el dedo medio de la mano, y estuve tres meses sin trabajar. A mí me perjudicó en el trabajo porque soy cirujano. Hay deportes que por trabajo tengo que dejar de hacer, sobre todo de contacto.

-Y ¿ha practicado, alguna vez, deportes extremos?-

Sí, puenting. Lo bueno e interesante de haberlo hecho, es que vi toda mi vida en un minuto. – Risas.

-Cuéntenos un poco sobre esa experiencia-

Una temporada estuve en el ejército, yo trabajaba como médico en la compañía especial de comandos, y en esa época vivía en Lobitos, Talara. Por aquellos años yo era chiquillo, así que no medía los riesgos, sólo quería experimentar. Me presté para participar en pruebas de valor practicando puenting. Fue increíble.

-¿Qué otras cosas extremas ha llegado a hacer en la vida?-

Además del puenting, en una ocasión pasé por en medio de una carga de dinamita, la cual hacen gritar mientras te tiras al suelo y gritas a todo pulmón: ¡Que viva el Perú! Es lo más extremo que he hecho porque algo así puede ser peligroso. En mi caso, lo hice con toda la seguridad necesaria.

-¿Por qué lo hizo?, ¿qué lo motivo?-

Creo que lo hice porque era chibolo, tendría 27 o 28 años y no medía el peligro. Yo terminé en el colegio y pasé a ser un ratón de biblioteca y cuando salí de la universidad, recién en mi primer trabajo como que quería empezar a vivir un poco. Normalmente, esto lo habría hecho antes de los 27 años.

Recuerdo que en Orlando (EE.UU), me subí a esa montaña rusa que parece un increíble hulk, y que tiene como dos tirabuzones que va dando vueltas alrededor de un círculo. Es como si viajaras en un avión sin control. Me subí como dos veces. ¡Fue alucinante!

-¿Lo volvería a hacer?-

Definitivamente sí, lo haría todo, no cambiaría nada, y lo haría sin pensarlo. Es parte de sentirse vivo, demasiado vivo diría yo- risas-.

– Nos dio que le gusta viajar. Suponemos que conoce muchos lugares, ¿qué ciudades o departamentos del Perú conoce?-

Conozco casi todo el Perú, menos la sierra central y Cajamarca. Me conozco casi todo el norte de canto a rabo, como dicen. Y también la selva. Por mi trabajo viajo mucho, así que aprovecho esas ocasiones para conocer el lugar al que llego.

– Pero no es lo mismo ir a vacacionar a un lugar que ir por cuestiones de trabajo-

Es cierto, pero trato en lo posible de darme un tiempo para relajarme. Aunque claro, después de cumplir con los deberes. Creo que siempre hay que buscar un momento para la sana diversión.

– Y ¿a qué ciudad volvería?-

A San Pedro- Tarapoto. Ese lugar es mágico, es espectacular, es realmente bellísimo. Es increíble saber que tenemos lugares realmente hermosos, pero es terrible saber que no los explotamos como deberíamos. Yo siempre me la había pasado buscando un lugar que me permitiera entrar en contacto con la naturaleza. Así que cuando me hablaron de San Pedro, me animé a ir. Pero cuando pisé ese suelo, quedé enamorado de sus paisajes. Además, allí te despiertas y te duermes con el sonido de los animales y no con el de una combi que dice: Callao, Callao, Callao. Incluso he pensado en comprarme un terreno para tener un lugar de retiro.

– ¿Y del extranjero que lugares conoce?-

De Sudamérica, casi todo menos Brasil y Bolivia. De centro américa, sólo Nicaragua y Honduras. De allí Panamá, México, Costa Rica. También he visitado EE. UU. Y de los países europeos nada, pero creo que en mayo del 2012 los visitaré. Visito todos los lugares que puedo, si so playas mejor porque soy playero. Las playas más espectaculares que he visitado son Punta Cana y Varadero (Cuba).

-¿Qué lugar querría visitar?-

Francia. El otro año iré a España, visitaré a unos amigos y luego me escaparé a Francia. Quiero ir allí por su historia, su arte. Los museos son lo más interesante. El segundo lugar que quiero visitar es Italia. Si no conozco esos lugares, no me puedo morir.

– Hablando de morir, ¿qué sueños le gustaría cumplir antes de que llegara esa hora?

Haber tenido mi propia familia, poder trabajar tranquilo y tener un lugar para vivir en paz. Por lo menos ya sé que ése lugar es San Pedro- Tarapoto.

-¿Y qué le gustaría hacer por los demás?

Contribuir a que el cáncer de cuello uterino disminuya o desaparezca de entre nuestra población. Espero poder ayudar.

“SUEÑO CON TENER MI PROPIA FAMILIA”

– ¿Es casado, tiene hijos?, cuéntenos un poco sobre su vida familiar-

No, no estoy casado y aun no tengo hijos. Pero es uno de mis sueños, así que estoy trabajando en eso. Me casaré el día que esté totalmente enamorado. No quiero casarme porque se me estén pasando los años, porque ya obtuve algo en mi vida y puedo ofrecerle algo a alguien. Si no llego a sentirme completamente enamorado hasta cuando tenga canas, entonces me conseguiré una viejita como yo y compartiremos lo que nos quede de vida. Mientras no me enamore, no pienso pisar un altar, lo tengo tan claro como que amanece y anochece.

– ¿Pero tiene padres y hermanos?, cuéntenos sobre ellos-

Por supuesto. Mis padres están vivos, gracias a Dios. A pesar de los achaques propios de su edad, los tengo vivos. Hace algunos años vivía un poquito lejos de ellos, pero ya con los años los padres te reclaman, así que estoy viviendo nuevamente con ellos. Cuando los padres se hacen mayores, siempre reclaman a sus hijos, en mi caso, más como médico que como hijo.  Es un poco complicado vivir con ellos a esta edad, pero es simpático, lo disfruto, trato de pasar el mayor tiempo posible con ellos porque sé que el tiempo que les queda por brindar ya no es mucho.

– Además de la familia, ¿qué otras cosas le alegran el día?

Creo que hay diferentes cosas que nos roban sonrisas, que nos motivan el día a día. Los amigos por ejemplo, tengo amigos que me llaman para contarme cada cosa que es inevitable reírme a carcajadas. Mis pacientes también son de lo mejor porque te dicen o te escriben cosas muy simpáticas. Hay muchas cosas bonitas de la vida que me alegran los días.

-Como médico, ¿qué pacientes recuerda de manera especial?-

Recuerdo dos. Uno era el de un paciente diabético al que teníamos que operar y no podía entrar a sala de operaciones por más dieta e insulina que le poníamos. Una noche que pasaba por el hospital, no sé por qué razón, se me ocurrió ir a verlo. Cuando entro a la habitación, lo encuentro comiendo chocolates. Obviamente le dije de todo, le regañé. Finalmente hizo dieta, se corrigió varias cosas y al mejorar su condición de salud lo operamos. Lamentablemente, su enfermedad avanzó demasiado y con el tiempo falleció.

El otro caso que recuerdo de manera especial es el de una chica, joven ella, al que le diagnosticaron cáncer de mama. Era muy guapa y con toda una vida por delante. Su caso llamó la atención porque ella, al inicio lucho con todas sus fuerzas contra esta enfermedad. Lamentablemente, en las personas jóvenes el cáncer es agresivo, y en ella el mal alcanzó con rapidez una metástasis. Cuando se enteró del cuadro, tiró la toalla y empezó a hacer cosas que no debía. Ella nos dijo que quería hacer una serie de cosas, entre ellas ser mamá, pero no podía. Tenía su pareja, y se le ocurrió salir embarazada. La enfermedad progresó más rápido y murió con su bebé en el vientre. Tenía tres meses de embarazo.

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